miércoles, 19 de noviembre de 2014

un barrilete en lo alto se deja acariciar
por el viento
sobre un fondo azul
y todos esos colores como alas
y mis ojos que entonces deben mirar hacia arriba
como se mira el cielo y todo lo que está arriba del horizonte
(esa sumisión natural)
lo de arriba es de adorar
y si es tan inalcanzable aún mejor
los sueños deben chorrear de vanidad
y fantasía
y riesgos de imposibles
y soberbias
porque tampoco en el aire
somos invisibles
y el barrilete más grande
o con los colores más finos
es, en definitiva, el mejor;
entonces para desear,
lo mejor y más alto,
que hacia abajo estoy yo
que soy de ayer

cuando el barrilete aterrizó en mis manos
con una gracia que mis ojos
apenas podían absorber
fue como si hubiera caído del cielo
como si hubiera caído por el peso de mi deseo
que es como la gravedad

luego lo llevé a mi casa
y lo dejé en el garage
atrás de unas cosas del perro
donde se junta polvo
y se dispersan recuerdos
de todos los colores
y nunca más lo volví a ver

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