mucha capacidad y poco talento
mucho talento y poco genio
mucho genio y poco trabajo
mucho trabajo y poca motivación
mucha motivación y poca claridad
mucha claridad y poco sentido
mucho sentido y poca objetividad
mucha objetividad y poca voluntad
mucha voluntad y poca inclinación
mucha inclinación y poco tiempo
mucho tiempo y poca pausa
mucha pausa y poco fuego
mucho fuego y poco calor
mucha calor, me adormezco
¿a quién perseguía?
lunes, 25 de diciembre de 2017
sábado, 11 de noviembre de 2017
ya vas empezando a hablar con ese tono propio de a quien la vida le va quedando chica por nomás andar empequeñeciéndola. a tu alrededor todo es un niño que desconoce tus experimentadísimos pasos pasados, cuando todo lo viviste, eso, que vos ya lo viviste. y sin que te des cuenta se te cierran las puertas como las palabras que dejás de usar, 2 ó 3 por semana, las cosas de pendejos, tu mirada condescendiente. estás listo para tu propio púlpito, el reconocimiento máximo, "aquí uno que ha vivido". y acercándose el fin, estacado fielmente a tu pobre fama (que nadie cree), se irá durmiendo el aire en tu garganta hasta que no quede una sola palabra más, nada nuevo hay en morir.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
al verme llegar pensó
"sabe llegar"
y llegué
y me recibió
e hicimos cosas
que creímos felices
al verme quedarme pensó
"sabe quedarse"
y me quedé
y estuvimos juntos
y las horas pasaban
como promesas cumplidas
al verme callar pensó
"sabe callar"
y callé
y no dije
lo que hube de decir
para herir a quien se ama
y dar cuenta de todo
al verme solo pensó
"sabe estar solo"
y me quedé solo
sin mas molestias
que lo no dicho
aquello que hicimos
que fue callar
"sabe llegar"
y llegué
y me recibió
e hicimos cosas
que creímos felices
al verme quedarme pensó
"sabe quedarse"
y me quedé
y estuvimos juntos
y las horas pasaban
como promesas cumplidas
al verme callar pensó
"sabe callar"
y callé
y no dije
lo que hube de decir
para herir a quien se ama
y dar cuenta de todo
al verme solo pensó
"sabe estar solo"
y me quedé solo
sin mas molestias
que lo no dicho
aquello que hicimos
que fue callar
viernes, 21 de julio de 2017
Es posiblemente cierto el camino recorrido entre aquella soledad soñada en una fría estación de tren y esta soledad posterior, trabajando en el depósito de una galería de arte en la antigua central de espionaje de la Stasi, en el este de Berlin. Ni cálido ni frio sino inexpresivo, el hormigón planchado y latente, la luz blanca. Afuera solo pasos y ecos, gente ignota que pasa y se va. No hay ventanas para ver. El silencio nomás, una ceremonia de dejarme solo conmigo mismo y congelar el mundo en lo que ha de ser el próximo paso: cortar madera, atornillar madera, analizar madera, salir a la calle a tomar un café y un cigarro, subirme al próximo tren que suceda al fin del sueño, donde el mundo será tan solo un regalo a estrenar. No siento sobre mí el peso de la historia, ni de la Stasi ni la propia. Con ambas manos sostengo la percutora y así de fácil hago un agujero indeleble en esta pared cargada de historia. Nada especial. Nada que espiar. La vida se devela sola, con y sin herramientas. Los sueños eran el polvo de cemento que caía de la pared al agujerear. Nada que no vaya al tacho. Nada que no vaya a caer en las manos de alguien mas, para usar con fines tan distintos como otro ser. Me sostengo de la cadera con ambas manos y contemplo el camino recorrido a mi alrededor, mi trabajo en este edificio, toda mi historia en Berlin. Aquella madera debe ser corregida. No hay tiempo para el pánico. Siento caer polvo de cemento sobre mi cabeza. Un agujero en la pared. Entra la luz.
jueves, 29 de junio de 2017
estoy sentado a la mesa en la esquina del bodegón, cerca de la ventana. observo sin ansias el mundo a mi alrededor, el lento deglutir de vino y el lento corroer de la piel. los ojos a mi alrededor ya no inspiran nada, la melodía que se ensaya de fondo está gastada. pero nada de eso logra activar mis vísceras. todo es súbitamente indistinto, y fluido. si no estuviera sentado acá sería exactamente igual, si estuviera en otro lugar me pregunto si sentiría lo mismo. muy probablemente sí, el bodegón se extiende hasta todo mi futuro. el encargado me trae otra copa de vino y deja una observación aguda muy aguda, que me hace reir lento y luego más fuerte, cuando él se fue y nadie me mira. me tapo la cara. la risa no es mía sino de todos o para todos. quiero anotar esa observación. reviso mi mochila y olvidé mi cuaderno, el cuaderno de todas las cosas que van a parar a la seca. estúpido cuaderno, nunca útil. también olvidé la birome pero es lo de menos. quizás le pida papel y birome al encargado, me pongo de pie y me arrepiento. si me ve escribiéndolo pensará que le robo una idea. o no. de cualquier manera ya está. ya es tarde. el momento se fue. el encargado vuelve a pasar cerca de mi mesa y le pido prestada la birome. saco una de las servilletas del servilletero, esas de papel muy fino casi plástico, que quitan seriedad a lo que las rodea y no quitan la grasa. pienso en la frase y casi que la olvido. olvidé una palabra. una importante. no hace tanto sentido escrita así. estúpida memoria. estúpido presente perpetuo. estúpida birome. escribo otra cosa, para rellenar el tiempo y no devolver la birome sin usar. lo que escribo es idiota, no es siquiera un pensamiento sino la excusa de un pensamiento para rellenar el tiempo o una servilleta que quita seriedad a lo que la rodea pero no la grasa. estúpido. pago y me voy. dejo la birome y me llevo la servilleta en el bolsillo, que no dice nada. cuando vuelva a casa seguro se me ocurra algo para escribir. seguro.
nunca estuviste tan linda como el día en que no se te vio más
el arreglo es el siguiente:
te conozco cuando estás mal, algo abajo, inquieta, con ganas de moverte sin saber hacia dónde. ahí me conocés a mí, ligero y afiladísimo en el momento justo, dispuesto a fingir que es magia. los ojos te penetran e inquietan en el lugar mismo donde ya estabas inquieta. pataleás y me puteás pero no me voy porque estamos ahí, y cuando estamos ahí lo sé. la cosa se pone áspera y seguimos, yo veo tus ojos y lo veo. es así. pronto, con algo de fortuna y astucia cósmica, esa segunda vuelta sobre tu inquietud completará la vuelta, y te traerá de vuelta al punto neutro, cero, que se siente como haber hecho un paso hacia adelante aunque estás en el mismo lugar, apenas sintiéndote mejor. entonces me mirás y ya no querés que mis ojos te penetren. ahora yo cargo con tu pesadez, dimos la vuelta y acá estoy del otro lado, soy un recuerdo demasiado fresco, este arreglo que ahora preferís esconder tras esa cortinita oscura junto a tus otros arreglos olvidados. querés pensar en ese cero y nada más, olvidar, aprender otro día. y me dejás porque es mucho para vos. el pasado ahora no importa, decís, mirá lo que es el presente! gracias por todo pero ya está. yo pataleo algo y me voy, cuando se acaba de veras me voy de veras. me llevo los ojos adonde alguien no aburra con su duro bienestar, alguien que necesite mover. dudo que tenga éxito ya que el arreglo es así y no funciona a la inversa, pero me alegro por vos, sinceramente. espero te haya gustado porque odio repetirme. ni se aceptan devoluciones.
te conozco cuando estás mal, algo abajo, inquieta, con ganas de moverte sin saber hacia dónde. ahí me conocés a mí, ligero y afiladísimo en el momento justo, dispuesto a fingir que es magia. los ojos te penetran e inquietan en el lugar mismo donde ya estabas inquieta. pataleás y me puteás pero no me voy porque estamos ahí, y cuando estamos ahí lo sé. la cosa se pone áspera y seguimos, yo veo tus ojos y lo veo. es así. pronto, con algo de fortuna y astucia cósmica, esa segunda vuelta sobre tu inquietud completará la vuelta, y te traerá de vuelta al punto neutro, cero, que se siente como haber hecho un paso hacia adelante aunque estás en el mismo lugar, apenas sintiéndote mejor. entonces me mirás y ya no querés que mis ojos te penetren. ahora yo cargo con tu pesadez, dimos la vuelta y acá estoy del otro lado, soy un recuerdo demasiado fresco, este arreglo que ahora preferís esconder tras esa cortinita oscura junto a tus otros arreglos olvidados. querés pensar en ese cero y nada más, olvidar, aprender otro día. y me dejás porque es mucho para vos. el pasado ahora no importa, decís, mirá lo que es el presente! gracias por todo pero ya está. yo pataleo algo y me voy, cuando se acaba de veras me voy de veras. me llevo los ojos adonde alguien no aburra con su duro bienestar, alguien que necesite mover. dudo que tenga éxito ya que el arreglo es así y no funciona a la inversa, pero me alegro por vos, sinceramente. espero te haya gustado porque odio repetirme. ni se aceptan devoluciones.
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