No encuentro inteligencia en mí para creerte, a vos que venís con ideas muy santas y toda una maquinaria de realización que llega a tus manos por razones que nunca podrías entender sin matar lo que hacés. Con tu divisoria de aguas te conformás para dejar de lado todo el otro lado del andén, los que no viajan con vos, los que les toca viajar en hora pico y comerse un sandwiche plastificado en la estación y otro a la vuelta. ¿Cómo podés decir que de tu lado está la belleza? ¿Cómo podrías ver por fuera de tus elegantes pestañas del culo?
La complejidad infinita de cada pequeña acción es radical y cada día más, y apenas alcanza para ver cómo se diluye perpetuamente el ser y sólo poder volver a cero, para quien se atreve a mover. Y con todo lo que hoy ya tragaste todavía venís a moralizar. No te alcanza con saber lo poco que ves, sino que encima te zarpás y me venís a decir que eso debe ser lo mejor. Osás hablar de belleza ulterior y sólo me hablás de vos. ¿Dónde está tu tacto amazónico? ¿Dónde dejaste esa sed de amar el beber y no el saciarse?
Cuánta justicia te hiciste. Mataste a toda una mitad con pocas palabras, desde la mesa de un café, donde no hacía calor ni frío y la cucharita la agarrabas vos con alguna de tus dos manos porque nadie te dijo nunca que eso pudiera también ser una simple estupidez.
Si vos encontrás razón para creerte, supongo es porque apenas sos un experimento como yo y aquel, pero vos sos uno muy fiel. Servís a la decadente polarización y, mal que te pese, hace rato venimos buscando el centro. Será muy dulce el sabor para cuando se es vos, pero no deseo el gusto amargo de tu boca al apagarse. Porque te va a faltar toda una mitad y no te va a quedar ni una gota de saliva para imaginar lo que dejaste todo alrededor, del otro lado del andén que es un espejo.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
jueves, 20 de agosto de 2015
la pobreza de imaginación
es un delito poco punido,
vivís y vivís
y ni sabés de qué acabar;
cuidado con esas ligerezas
que te permitís
en nombre del sin nombre,
porque decís amar
al temer pensar
y tu cuerpo
no llega a saber
sobre qué se sostiene
una cabeza
verás cómo el cuerpo
te abandona
o acaso lo viste
pero jugando a mirar
para otro lado
y solo volvés los ojos
cuando ya nadie te mira
y maldecís
sin siquiera imaginar
así, coqueta bajo hilos
(uno por cada gesto)
te veo sonreírme
y tocarme
y decirme cuánto está todo bien;
yo veo el títere
en cada hilo
que te manejás
por no llorar de verdad
y adentro tengo un reír
que es el llanto primero
y la risa después;
pero no es por tus ojos
que no lo ves
si estamos tan cerca;
hay una o dos puertas
que apenas sabrías puerta,
son las que exigen
algo de esa magia
que no es propia
de tu poco imaginar;
y a caso de una evasión
tan tuya al fracasar
te vas así seca
sin entender ni un chiste
y buscando otro pollo
que te ayude a no pensar
es un delito poco punido,
vivís y vivís
y ni sabés de qué acabar;
cuidado con esas ligerezas
que te permitís
en nombre del sin nombre,
porque decís amar
al temer pensar
y tu cuerpo
no llega a saber
sobre qué se sostiene
una cabeza
verás cómo el cuerpo
te abandona
o acaso lo viste
pero jugando a mirar
para otro lado
y solo volvés los ojos
cuando ya nadie te mira
y maldecís
sin siquiera imaginar
así, coqueta bajo hilos
(uno por cada gesto)
te veo sonreírme
y tocarme
y decirme cuánto está todo bien;
yo veo el títere
en cada hilo
que te manejás
por no llorar de verdad
y adentro tengo un reír
que es el llanto primero
y la risa después;
pero no es por tus ojos
que no lo ves
si estamos tan cerca;
hay una o dos puertas
que apenas sabrías puerta,
son las que exigen
algo de esa magia
que no es propia
de tu poco imaginar;
y a caso de una evasión
tan tuya al fracasar
te vas así seca
sin entender ni un chiste
y buscando otro pollo
que te ayude a no pensar
sábado, 8 de agosto de 2015
no sé si deba sufrir para escribir
si deban haber gruesas gotas de sudor
rebalsando desde alguna grieta oscura
de la punta cerébrica de mi ser
que ahí y sólo entonces
recibiera el toque eléctrico de vida
de la mano de dios que es un papel;
nunca pasa
nunca lloro sangre
ni vomito flema
ni todo ese trance bíblico
del creador;
veo un papel
y nada más
y qué miseria
si deban haber gruesas gotas de sudor
rebalsando desde alguna grieta oscura
de la punta cerébrica de mi ser
que ahí y sólo entonces
recibiera el toque eléctrico de vida
de la mano de dios que es un papel;
nunca pasa
nunca lloro sangre
ni vomito flema
ni todo ese trance bíblico
del creador;
veo un papel
y nada más
y qué miseria
miércoles, 5 de agosto de 2015
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